Marcas y modelos
La Ducati Desmo 500 es la evolución de la Ducati Twin 500 de mediados de los 70 fabricada por Mototrans bajo licencia Ducati en España. Ante los problemas técnicos y mala fama de poco fiable que adquirió la Twin 500 sobre todo por los problemas de distribución en la culata (mala lubricación de los árboles de levas), sistema eléctrico precario, y encendido, Ducati reaccionó lanzando al mercado en 1979 su evolución con mejoras técnicas incorporando un nuevo sistema de distribución desmodrómico y se añadió también un radiador de aceite al circuito de refrigeración, así como un nuevo chasis de doble cuna más rígido y estable en lugar del monocuna de la “TWIN” típico de la época y también mejora en suspensiones y frenos.
El motor de la 500 Desmo tiene la misma base que su antecesora, pero la diferencia principal es la culata de distribución desmodrómica patentado por Ducati en la que el cierre de válvulas es por levas en lugar de muelles, lo que permitía al motor girar más alto de revoluciones sin el miedo a cruzar válvulas, además de ir el motor más refrigerado gracias a su nuevo radiador de aceite. La potencia se veía aumentada de 35cv a 43cv a 8.500 rpm, lo que permitía una velocidad punta cercana a los 180 km/h, pero sobre todo su mayor virtud era su ganancia en finura y en elasticidad.
En general más fiable, más potente, más bonita gracias a su precioso colín trasero, mejor acabada y más deportiva que la Twin, pero la mala fama de la Twin afectó sus ventas y reputación. Finalmente Ducati Mototrans entró en suspensión de pagos en 1984. España entraba en la CEE (actual UE) y ya no se podía competir con la feroz competencia de motos japonesas que entraban en nuestro mercado, aunque a cuentagotas.
A continuación puedes descargar y leer la prueba de este modelo publicada por Jaime Alguersuari de la revista Solo Moto número 201 de 1979.

Gilera fue la primera marca, para los “mortales o gente de pie”, en atreverse a fabricar una moto de serie sin horquilla telescópica delantera, lo que con su diseño futurista rompió con los cánones del momento.
El SSS (Single Suspension System) que utilizaba esta moto para la suspensión delantera con un tubo de 45 mm de diámetro, es una suspensión delantera telescópica, pero no es una horquilla. Sistema utilizado en aviación, tenía sus pros y sus contras en el uso del mundo de la moto, aunque la valoración final era que una horquilla convencional la superaba en cuanto a rendimiento, reacciones, peso y seguridad al piloto. La torpeza de la dirección debido al SSS, se vio aumentada por el uso de unos neumáticos excesivamente anchos para esta moto, usando 120/60-17 delantero y 150/60-17 trasero, medidas usadas en una ZZR 1100 o una GSX 750 F.
Su carenado delantero tipo “delfín” rompió con los moldes del momento, buscando una gran penetración aerodinámica con un “CX” bajo. Su comportamiento a altas velocidades fue realmente bueno siempre que el piloto estuviese perfectamente integrado en el diseño de moto, en una posición muy agresiva e incómoda, comportamiento que se contrarrestaba con su efectividad en uso urbano.
En lo que la CX también destacó fue en el alto nivel de acabados de todos sus componentes, carenados, tablero de instrumentos, conmutadores, calidad del aluminio en el brazo delantero de suspensión así como en el basculante monobrazo trasero de Grimeca con lo que podemos decir que Gilera no escatimó en ello para dar a su CX una imagen “especial”
A continuación puedes descargar y leer la prueba realizada por César AgüÍ con fotografías de Jaime Olivares en la revista Motociclismo nº 1234.

A mediados de los años 80 predominaba el boom de las 125 deportivas italianas. Preciosas motos con potentes motores monocilindricos de 2 tiempos refrigerados por agua y admisión por láminas en la mayoría de casos. Tenían detalles e instrumentaciones de motocicletas mayores, y aquellos usuarios que no podían permitirse compara una 400cc de 4 tiempos, se compraban estas maravillas que rondaban los 30cv de potencia y alcanzaban una velocidad punta superior a los 160 km/h. La Gilera KK 125 salió poco después de su hemana KZ 125, y aunque incorporaba mejoras con respecto a esta y algo más de potencia, visualmente el cambio radical destacaba en la incorporación de un carenado integral, lo que aportaba una ganancia de peso de 10kgs junto con su depósito de mayor capacidad con respecto a la KZ. Cabe destacar el falso depósito de la KK, alojando el depósito de gasolina principal y más pequeño debajo de la trampilla de llenado, y otro depósito suplementario bajo el motor, lo que le permitía bajar el centro de gravedad y hacerla más manejable.
La Gilera KK 125 tenía una gran competencia entre ellas su hermana la KZ125, la Suzuki RG125, Honda NS125F, Yamaha RD 125, Garelli GTA 125 y la Caggiva Freccia.
A continuación puedes descargar y leer el reportaje publicado en la revista Motociclismo número 1027 de 1987

A mediados de los años ochenta, disfrutamos de una invasión de motocicletas de todas las cilindradas. Los cupos de importación estaban desapareciendo en nuestro país de piel de toro, con el creciente “boom” de las motocicletas japonesas deportivas de media y alta cilindrada. Aquellos que no nos podíamos permitir los exagerados precios de las japonesas, nos conformábamos con la gran variedad de motocicletas de 2 tiempos de “pequeña” cilindrada de la industria italiana. Teníamos mucho donde elegir, sobre todo en 125: Laverda con su versión LB1, Garelli, Gilera, Morini, Cagiva, e incluso la NS 125 F de Honda se fabricaba en las instalaciones de Atessa de Italia.
La Gilera RV 200 era la hermana mayor de la RV 125 compartiendo parte ciclo y estética, con la diferencia de un cilindro y pistón más grande, exactamente 183cc. La primera impresión es de “moto grande” debido a su tamaño, altura, cómoda posición y neumáticos anchos (de mayor sección que una Yamaha XS 400) con llanta trasera de 18” y delantera de 16”. El motor es un conocido 2 tiempos basado en el 125 de cross refrigerado por agua con una potencia de 25cv y bastante elástico. Destaca su elevado equipamiento con un completo tablier con indicador de temperatura de agua, cuenta revoluciones, cúpula, mono amortiguador trasero con bieletas, puente de horquilla, engrase separado, entre otros.
La RV 200 era una gran moto de iniciación para aquellos jóvenes de 18 años que deseaban adentrarse en el mundo de las motos deportivas.
A continuación puedes descargar y leer el reportaje publicado en la revista Motociclismo número 916 de 1985

A finales de los años 80, con la fiebre del Dakar y motos trail dominado por BMW y las marcas japonesas, la marca italiana Gilera decide entrar en el juego e intentar tener su propio pastel. En 1989 Gilera presenta la RC 600, una moto trail con estética Dakariana y pretensiones muy “Off-Road”. Tal como apareció en el mercado, la moto llamó la atención por su diseño italiano, motor compacto monocilíndrico de 4 válvulas y refrigerado por agua, con una potencia de 48cv, por encima de sus competidoras. Su peso rondaba los 140 kgs en seco lo que le hacían de ella una moto muy ligera y manejable, aunque su elevada altura superando los 900mm no era objeto de deseo para los más bajitos.
En 1991 Gilera tenía unas pretensiones tan elevadas en este modelo que participó y corrió el Dakar con una RC 600, eso sí modificada y con una inversión millonaria en su preparación.
A pesar de ser una gran moto, la mecánica de la Gilera RC 600 era bastante delicada y exigía mucho cariño por parte de sus propietarios y talleres. Lástima de su poca fiabilidad pues hoy en día hubiera sido una gran motocicleta clásica dentro del mundo de las trail. No obstante era una moto tremendamente divertida y aunque tiene muchos clientes partidarios de este modelo, también hay muchos detractores.
Como anécdota citaremos la participación de la Gilera RC600 propiedad de “Manolito MacGyver” cuñado y amigo de Mario Montoro “A Trompicones por África” finalizando en el duro Raid africano 1000 Dunas del 2019, eso sí sin estar exento de roturas, que pudo solucionar por si mismo.
A continuación puedes leer y descargar la prueba realizada por la revista Motociclismo número 1145 de 1990.




